Una momento del cual fui partícipe...
El
Taller de la Playa A.M.
Conocí un
mundo de otro. Un mundo que sobrepasa lo mágico. Texturas, colores, perfiles, abstracciones,
animales, jardines, pensamientos, aromas
y filosofías eran elementos que lo formaban. Aunque aquel espacio le trataba de limitar,
ese mundo no permitía final-exponiendo su identidad.
Pocas horas
bastaron para poder flotar entre aquellos personajes de ensueño. Cada esquinita con su peculiaridad comentaba su
estado sentimental. El suave y fluido recorrido dirigía la exploración a nuevas libertades,
abriendo espacio a otras comunidades. Un sentir, un vivir, un caminar, un viajar… documentación del más allá.
De varias
bocas había escuchado lo interesante de este mundo y su progenitor. Las descripciones nunca fueron suficientes
para identificar aquella energía presente;
privilegio el mío de haber podido estar.
Hoy, la vida me vuelve a regalar compartiendo
un café junto a Antonio Martorell en El Taller de la Playa en complicidad.
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